El sábado pasado fui a una fiesta de cumpleaños familiar y no se me ocurrió otra cosa que decir: "yo me encargo de llevar pizzas". Total que llamé a una empresa que se dedica a esto de llevártelas a domicilio y tenían una espectácular oferta "2 x 1", pedí dos pizzas, el precio sería "nada más" que 26,5 € y la persona que me atendió (con nombre de esposa de cantante muy famoso) me comentó que tardarían aproximadamente 50 minutos.
50 minutos parece mucho, ¿no?, teniendo en cuenta que la distancia entre la tienda y la casa donde se celebraba el cumpleaños no era ni 400 m, pero..., bueno, paciencia y a esperar 50 minutos. Cuando había pasado 1 hora y 5 minutos llamé por teléfono y la misma persona me comentó que mi pedido "ya había salido". Volví a llamar cuando había pasado 1 hora y 30 minutos y la misma chica me comenta que ya me había advertido que tardaría aproximádamente 50 minutos, yo le dije que 50 minutos aproximádamente no era 1 hora y media.
Da igual, las pizzas tardaron en llegar 1 hora y 45 minutos, ¡qué vergüenza! y ¡qué asco de pizzas!, tibias y tiesas, ¡asquerosas!, eso sí: 26,5 €.
Como dice un humorista de aquí, Jaime Marrero: "¡¡Más nunca!!"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario