jueves, 25 de noviembre de 2010

Joel Angelino


Desde hace pocos años me encuentro con frecuencia con el actor cubano Joel Angelino por lugares de Santa Cruz, en concreto donde casi siempre me lo encuentro es en un supermercado, ayer, por ejemplo, estaba detrás de mí en la cola para pagar en caja.


No lo conozco, el primer día que lo vi lo reconocí como el actor de "Fresa y Chocolate" y más aún como el actor que hacía el papel de espía cubano en "El oro de Moscú". Es una persona que parece muy alegre, siempre sonriendo, muy feliz, al menos en apariencia. Recuerdo verle sentado en el puente Zurita frente a la parada del tranvía, simplemente sentado y sonriendo.

Espero que tenga mucha suerte en lo personal y en lo profesional y es algo muy positivo poder tenerlo como un santacrucero más.

Hasta ahora nunca le he dicho nada, esas cosas me dan corte. Bueno, espero que sigan su ejemplo y que se vengan a vivir aquí María Adánez y Cristina Castaño entre otras...

martes, 21 de septiembre de 2010

Yo también fui un Pagafantas


Hace poco he visto la película Pagafantas y me he sentido totalmente identificado, ¡una pasada!. He visto claramente por lo que yo pasé con Bárbara, ¡igualito!, creo que es la primera película que refleja esto con total claridad, porque Bárbara actuaba como lo hace en la película el personaje de Claudia y yo me sentía como el personaje de Chema, enamorado como un tonto pero sabiendo que sólo eramos amigos a pesar de que ella actuaba como si fueramos pareja. En fin, fue una época muy bonita con nuestras bromas que sólo entendiamos nosotros (los 4 pilares de la humanidad, maravilloso,…) y que acabo como el rosario de la aurora aunque luego se arregló.
No sé si en la vida real hay muchos Pagafantas, yo creo que sí porque muchos chicos habrán encontrado a una chica que actúa como si fuese tu novia pero realmente ella piensa que solamente es una amiga. Pero hay luz al final del túnel porque más tarde acabas conociendo a una mujer que te quiere de verdad, que no sólo quiere ser tu amiga.

lunes, 4 de enero de 2010

El caradura de la cola

El día 29 se ponían a la venta las entradas para poder ir al estadio el día 5 de enero a ver a los Reyes Magos. Fui con mi padre y mi cuñado porque teníamos un par de encargos y porque sólo daban 6 entradas por persona. Llegamos a las 7:15 y nos pusimos detrás de una chica bien vestida que nos dijo que era la última, poco a poco iban llegando otras personas y se colocaban detrás de nosotros formando una cola. El rollo es que no hay números ni hay lista, la gente se coloca según va llegando y suponiendo que somos personas civilizadas y educadas respetamos dicho orden. Además sólo se dan 6 entradas como máximo por persona por lo que otros años las entradas se agotaban rápidamente, sobre todo los que iban al estadio a recogerlas. Nosotros fuimos a una oficina de distrito, hora y cuarto antes de que abrieran. Pues bien, después de estar media hora en la cola, llega un chico, un señor, que saluda con dos besos a la chica que está delante de nosotros y se queda ahí hablando con ella. Yo espero diez minutos y le pregunto al señor si él también va a recoger entradas, me dice que sí y yo le respondo que entonces debe respetar el turno de la cola y ponerse el último y no donde se había puesto. Él dice una serie de mentiras y me increpa diciendo que cómo voy a saber yo si él estaba o no antes que yo y cosas por el estilo, cuando por fin le dejo claro que se ha colado él me reta a que yo le saque de su sitio y lo lleve al final de la cola. Entonces yo grito a la gente de la cola que hay un hombre que se ha colado y que no piensa moverse del sitio y a continuación llamo a un policía local que interviene. Pues al tío no se le cae la cara de vergüenza y sigue argumentando cosas como que él ya estaba desde antes pero se había tomado un café,..., tonterías. Total que el policía local le pone los puntos sobre las ies y le deja claro que se ha colado pero que él no puede obligarle a quitarse de ahí y el muy caradura pasa de todo y continúa delante de mí.
Cuando ya abren las puertas de la oficina y recoge sus entradas al pasar a mi lado digo en voz alta y señalándolo para que los funcionarios lo vieran: "éste señor se ha colado". Él ya cabreado se gira y me responde que soy muy "valiente" y que tengo mucha cara, yo me parto de risa y le digo que el caradura precisamente es él.
En fin, vivir para ver. Podía haberme callado y dejar que se colara y punto pero esta vez me dió coraje que siempre tenga que haber un maleducado o un incivilizado que rompa el buen orden de las cosas