miércoles, 5 de agosto de 2009

No somos nadie

Este verano me he encontrado a una persona que hace un par de años se había ido por enfermedad a la península, se trata de un religioso, llamémosle el Hermano E.
El Hermano E. siempre ha sido muy deportista, nunca para, siempre haciendo deporte y sin embargo en los últimos años ha enfermado gravemente. El año pasado le dio un ictus, además debe hacerse diálisis y en fin me lo volví a encontrar hace algunas semanas en Las Teresitas. Al hombre se le ve con muchos ánimos, pero al llegar a la orilla para meterse en el agua te pide que le ayudes porque tiene problemas de equilibrio y le da miedo caerse. Lo mismo a la hora de salir del agua, va caminando despacito, se detiene, se tambalea un poco,...
Yo, encantado de ayudarle, pero te hace ver la vida de otra forma porque hoy podemos sentirnos invulnerables e inmortales pero el día de mañana una enfermedad nos puede cambiar y convertirnos en personas totalmente diferentes.
Ojalá que este hombre se mejore, es una gran persona y le deseo lo mejor