El sabado pasado fui a ver un espectáculo que se repite ya, si no me equivoco, desde hace cinco años. La cita era en la Casa de La Cultura en Santa Cruz de Tenerife y el evento se llamaba: "10 horas te cuento". Fui allí con mis hijos porque nos apetecía pasar una tarde agradable escuchando cuentos y participando en la medida de lo posible. Nada más llegar entré buscando un sitio, vi que habían varios asientos que "parecían" libres en las filas más cercanas al escenario pero NO, unas chaquetas y bolsos colocados estratégicamente impedían que alguien tímido como yo se le ocurriera sentarse allí. De cualquier forma conseguí un sitio que no estaba nada mal pero comencé a darme cuenta nada más sentarme que la mayoría tenía entre sus manos el programa de las actuaciones y yo ¡¡¡no!!!, ¡qué mala suerte!...
Ernesto Rodríguez Abad, el que fuera director y creador de la compañía Troysteatro, presentaba esta edición, pero el verdadero y gran maestro de ceremonias fue un niño rubio de unos 7 u 8 años con una voz espléndida y con un aplomo y seguridad que maravillaron al público, ¡pero qué bien hablaba ese niño!, si estaba nervioso apenas se le notaba, tiene unas cualidades magníficas para ser actor o dedicarse al mundo el arte. ¡Felicidades a él y a sus padres!.
Me gustó mucho la actuación de un señor vasco y su cuento de matriuska, triuska, uska y ka, ¡magnífico!, supo llegar al público. Gregorio Machín estuvo fantástico, como de costumbre, con su cuento del tonto, muy tonto que tenía que encontrar tres cosas, que eran: "nada, no nada y ayayai". Y por último señalar el cuento de una chica que no conozco que contó un simpático cuento en el que un pollito nos hizo reir a todos con su frase: "pío, pío, pío, quiero lo que es mío".
Dos cosas me pusieron los pelos de punta, la primera fue una niña preciosa de unos diez años que contó el cuento de "El enano saltarín". Esta niña contó con una soltura y seguridad propia del mejor contador de cuentos y con un carisma o con un algo que soy incapaz de definir, lo hacía tan bien que uno casi no se daba cuenta que ella tenía una ligera discapacidad física. ¡Muchísimas felicidades!.
Y lo segundo que me impactó fue una miniobra teatral interpretada por personas con discapacidad psíquica, ¡mis más sinceras felicitaciones!.
Mis hijos y yo estuvimos 3 horas sentados y con la guerra que suelen dar los niños en general muy bien lo tuvieron que hacer los contadores de cuentos para que en esas 3 horas mis hijos no hicieran el más mínimo ademán de aburrimiento o de querer portarse mal
lunes, 24 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Graduando la vista
No sé que pasa con el tema de la falta de vista pero para aquellos que la padecemos es un rollo tremendo. En concreto no entiendo porque según donde te gradues la vista puedes tener más o menos dioptrías. Mi oftalmólogo me dijo que tenía menos falta de vista que antes, es decir, ¡había ganado vista!. Pero ocurrió que se me rompieron los cristales de las gafas al cabo de unos meses y había perdido el papel donde tenía apuntado la graduación...
Entonces fui a la óptica que está cerca de casa de mis padres, una óptica de toda la vida y el señor que me graduó la vista, me dijo que me habían aumentado las dioptrías. ¿En qué quedamos?.
La verdad que veo muy bien con mis gafas, todo sea dicho.
Entonces fui a la óptica que está cerca de casa de mis padres, una óptica de toda la vida y el señor que me graduó la vista, me dijo que me habían aumentado las dioptrías. ¿En qué quedamos?.
La verdad que veo muy bien con mis gafas, todo sea dicho.
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